18.01.2010
Carta a Fidel, de tus compañeros de DENDE
EN EL MARCO DEL
III PROGRAMA DE DESARROLLO DE LA DIRIGENCIA EMPRESARIAL
(III PDDE) – AÑO 2009
DENDE 2009
Carta a Fidel, de tus
compañeros de DENDE

Escrito por: Alberto Acosta Garbarino
Querido Fidel:
No
se en que momento podrás leer estas líneas, pero no quería dejar que pase mas
tiempo sin escribirte esta carta.
Tu
liberación era un acontecimiento tan, pero tan…esperado, que la alegría que nos
produce no lo puedo describir.
Tu
sacrificio ha sido inmenso y tremendamente injusto, pero te puedo asegurar que
no va a ser en vano.
Quiero
en esta carta hacer una breve cronología de cómo vivimos en Dende, las primeras
horas de tu secuestro.
Todavía
recuerdo ese martes 13 de octubre cuando tus compañeros de Dende 2009 estábamos
por partir a Rosario para el viaje de estudio y a última hora tuviste que tomar
la decisión de no viajar (cosas del destino).
Todavía
recuerdo cuando delante de mí Ramiro
Maluff te llamo por telefono para intentar persuadirte a suspender tus
compromisos y viajar.
Todavía
recuerdo el jueves 15 de octubre a la noche cuando en Rosario nos enteramos de
tu secuestro, todos quedamos shockeados.
Todavía
recuerdo el viernes 16 de octubre, cuando regresando de Rosario, en el ómnibus,
Banana Ferreira escribió ese tan impactante artículo titulado “Todos somos
Fidel”, que fue prácticamente el símbolo de todas las acciones que hizo la ciudadanía
a partir de ese momento.
Y
por ultimo, todavía recuerdo los miles de mails de todos los miembros de Dende,
para hacer algo, para no quedarnos paralizados, para no quedarnos “también” secuestrados.
La
que se puso al frente de este movimiento fue Gloria Ayala, del curso Dende 2007,
conjuntamente con un grupo de compañeros, y por supuesto, otras personas y
otras y otras y otras.
Era
impresionante ver las calles de Asunción llenas de pasacalles, de banderas blancas
y de calcomanías, pidiendo tu liberación y pidiendo paz.
Muchos
incrédulos decían que eso no servia para mucho, pero yo estoy convencido de que
en algo contribuyo a este final feliz.
Porque
tu secuestro Fidel se convirtió en un tema de la ciudadanía, un tema de unión
nacional, un tema en que todos estábamos vigilantes que no se politizara, a
pesar de la acción irresponsable de unos pocos.
Esta
movilización ciudadana hizo que casi todos actuaran con la máxima
responsabilidad.
Por
eso creo que tu sacrificio, querido Fidel, no va a ser en vano, porque a partir
de ahora tenemos que comenzar una nueva etapa en el Paraguay donde trabajemos
en los temas que nos unen en lugar de los temas que nos dividen.
Ese
cambio tiene que venir de una ciudadanía activa, responsable y comprometida,
que ayude a los buenos políticos de todos los partidos políticos, a hacer una
mejor gestión.
El
Paraguay no es viable ni vivible con un 40% de compatriotas viviendo en la
pobreza, el Paraguay no es viable ni vivible con la tremenda desigualdad e
inequidad social que tenemos, el Paraguay no es viable ni vivible si no logra
un crecimiento económico sostenido y sostenible.
Ese
es el cambio que tenemos que hacer y a ese cambio se opone mucha gente. Mucha
gente de los niveles socioeconómicos altos porque tienen miedo y mucha gente de
los niveles socioeconómicos bajos porque exigen derechos sin tener en cuenta
que también tienen obligaciones.
Nelson
Mandela consiguió derrotar al terrible sistema del Apartheid en Sudáfrica,
negociando pacientemente con amigos y con enemigos pero con una frase como
centro de todas las negociaciones: “tenemos que encontrar una formula que
concilie el miedo de los blancos con las aspiraciones de los negros”.
Parafraseando
a Mandela, en el Paraguay solamente se podrá iniciar un verdadero proceso de “cambio
negociado”, si se puede conciliar “los miedos de los ricos con las aspiraciones
de los pobres”.
Sudáfrica
lo pudo hacer y hoy es un ejemplo para el mundo, porque el Paraguay, con mucho
menos problemas no lo podría hacer.
En
ese sentido, querido Fidel, tu contribución a ese cambio puede ser gravitante,
porque vos conoces muy bien los miedos de los ricos y conoces muy bien las
aspiraciones de los pobres y pasaste, al igual que Mandela, por el martirio y el
sacrificio.
Un
Fidel lleno de amor y de reconciliación que bien le hará al Paraguay.
Un gran abrazo en
nombre de todos tus compañeros
Alberto
18 de enero de
2010