01.02.2009
Cuando no se quiere ver la realidad
El Ministerio de Hacienda de este nuevo gobierno no se ha caracterizado por su apertura al diálogo, ni por oír consejos o escuchar recomendaciones. Por eso mismo, no llama la atención el hecho de que el Ministerio quiera desmerecer las proyecciones de Desarrollo en Democracia sobre las perspectivas del crecimiento de la economía paraguaya para este año.
Escrito por: Manuel Ferreira Brusquetti

El Ministerio de Hacienda de este nuevo gobierno no se ha caracterizado por su apertura al diálogo, ni por oír consejos o escuchar recomendaciones. Por eso mismo, no llama la atención el hecho de que el Ministerio quiera desmerecer las proyecciones de Desarrollo en Democracia sobre las perspectivas del crecimiento de la economía paraguaya para este año. Es que es mucho más fácil esconder la cabeza en un agujero como los avestruces. De hecho esa ha sido la actitud del Palacio de Hacienda desde que asumió el nuevo gobierno. Parecería ser que plantear los problemas que puede generar la crisis en la economía del país es casi querer conspirar contra el gobierno. Pero este país no es solamente del gobierno. Es nuestro país. El de todos los que vivimos en él. Todos tenemos, no sólo el derecho, sino la obligación de opinar, alertar y proponer.

Desarrollo en Democracia se vio en la necesidad de revisar sus proyecciones sobre la economía de Paraguay porque, al fuerte efecto de la crisis financiera internacional, se sumó la sequía que ha afectado duramente al sector agrícola.

Revisemos juntos nuevamente los números que nos llevaron a esas conclusiones. En nuestras primeras proyecciones, la reducción del Producto Interno Bruto estaba basada en que los márgenes agrícolas se habían descompuesto notoriamente por efecto de la caída de precios, generando un desaliento a los productores a cultivar, sobre todo maíz, trigo y girasol. Sin embargo, llovía bien y parecía una buena zafra.

Después vino la sequía que afectó la soja tempranera, y ya alcanzó al 40% del total de la superficie agrícola, según los datos conjuntos de la Unión de Gremios de la producción y el Ministerio de Agricultura. Los propios funcionarios del MAG señalan que las lluvias estarían debajo de lo normal en los próximos tres meses con lo que se va afectar no solamente la zafra sojera, sino también la de los demás cultivos de verano, como es el caso del sésamo. Por esta razón, no se puede esperar gran mejoría en la cosecha. Los 1.000 millones de dólares de pérdida de los que hablábamos en diciembre eran de caída en exportaciones dado que el precio de los productos agropecuarios que ha caída hasta 40% en algunos casos. No olvidemos que estos productos son los de mayor participación en las ventas externas del país. Ahora a esto se le va a sumar la pérdida de producción.

A la situación del campo se le suma un elemento más que termina por definir por qué esperamos sea un mal año: la reducción en las remesas de paraguayos, sobre todo las que vienen de España y los Estados Unidos.

Lo más preocupante de la actitud avestrucesca de Hacienda es que medidas adecuadas no son solamente aquellas de fondo, sino también importa el tiempo y la forma. Lo primero fue no aceptar la existencia de la crisis, ya que les dejó sin libreto para gobernar. Desde luego que no es posible enterarse de lo que podría pasar si no se conversa con los actores económicos que construyen esa realidad todos los días y cuyas expectativas agregadas son las que afectan los indicadores. Pero cuando le empezó a bajar la recaudación, la realidad le dio el golpe que le hizo tener que pensar en un programa anti crisis.

Hasta ahora, sin embargo, el apuro no existe en el vocabulario del Ministerio. El “comunicativo” secretario de estado de Hacienda, presionado por los pedidos de intervención de distintos sectores, tuvo que salir a decir cosas de mala gana. No se nota gestión, como afirmaba el propio representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): no se ha presentado nota alguna por parte de Hacienda para solicitar los US$ 500 millones que la institución puso a disposición del Paraguay.

Por el bien de todos, esperemos que se comunique lo antes posible un plan coherente, se lo discuta con los agentes económicos y se lo ponga en marcha. Para Paraguay no será difícil salir de esta crisis, ya que producimos alimento que es lo que nunca puede faltar. Pero, más que nunca necesitamos de una gestión eficiente.