Escrito por: Alberto Acosta Garbarino La Fundación Desarrollo en Democracia (DENDE) fue premiada por los periodistas del diario Ultima Hora como una de las protagonistas del año 2010.
En este artículo quiero compartir con ustedes, muy resumidamente, los sueños, las ilusiones, y las convicciones que llevaron a crear esta institución hace más de 6 años.
En ese momento el Paraguay vivía una noche oscura. En lo económico, el país llevaba más de 20 años de estancamiento; en lo social la pobreza se había incrementado del 20% al 40%; y en lo político, nuestra débil democracia se veía permanentemente amenazada por proyectos autoritarios y golpistas.
En ese contexto fue creada DENDE, como una iniciativa basada en la idea de que el Paraguay no iba a cambiar con recetas importadas desde el exterior, ni con grandes planes del gobierno, y mucho menos con la presencia de un único gran líder.
La “idea fuerza” en DENDE, fue que el Paraguay solamente iba a cambiar gracias a “minúsculos actos de coraje” de mucha gente, en diferentes ambientes.
Hoy encontramos “minúsculos actos de coraje”, es decir el trabajo bien hecho y honesto, en todos los sectores; en la política, en el mundo empresarial y en la sociedad civil.
El problema es que la mayoría de estas personas ven a la sociedad desde la estrecha mira de su sector o su actividad.
Usando la metáfora del tejido, el Paraguay tiene buenos hilos pero no tenemos la tela o el tejido, que es producto del entramado entre estos hilos.
La falta de esa trama social es lo que nos lleva a la fragmentación, donde cada sector actúa dentro de su lógica, buscando su interés particular o sectorial, desconociendo muchas veces los intereses legítimos de los otros sectores.
La otra “idea fuerza” en DENDE, fue que este tejido social lo teníamos que construir entre todos.
Y para su construcción es fundamental tener en cuenta lo que repetimos constantemente: “Juntarse es el comienzo, permanecer juntos ya es un progreso, pero conseguir trabajar juntos es el éxito”.
Los Programas de Formación de Dirigentes, el Foro Político y el Foro Empresarial, que fueron los motivos del Premio de Ultima Hora, han permitido juntar a mucha buena gente. El desafío futuro es poder... trabajar juntos.
Para trabajar juntos, necesitamos encontrar los temas que nos unen en lugar de seguir obsesionados con los temas que nos dividen.
Nosotros creemos que el tema que nos debería unir tiene que ser la construcción de un Paraguay próspero y equitativo, para lo cuál debemos ponernos de acuerdo en algunos pocos puntos fundamentales.
El primer punto es que no va a haber prosperidad y bienestar para todos, si no construimos riqueza.
El segundo es que la única manera de construir riqueza, es por medio de la inversión en infraestructura, en tecnologías y en la gente.
El tercero es que para que la inversión se produzca, se deben crear las condiciones favorables. Una de ellas es la integración al mundo, porque nadie va a realizar grandes inversiones, para un mercado tan pequeño como el nuestro.
El cuarto es aceptar que el crecimiento económico no es suficiente para incluir a los más pobres, porque ellos no tienen la educación necesaria que la economía moderna demanda. Consecuentemente debemos tener políticas sociales activas, principalmente en educación y salud, para conseguir la inclusión de los menos favorecidos.
Podemos estar en desacuerdo en “como” hacer que todo lo mencionado ocurra, si lo debe hacer el Estado o el Sector Privado, pero no podemos estar en desacuerdo en el “que”.
Necesitamos crecer, necesitamos inversiones, necesitamos integrarnos al mundo y necesitamos incluir a todos en este proceso.
Para DENDE, este proceso de desarrollo en democracia, solamente va a ser posible con el trabajo conjunto, del sector político, del sector empresarial y de la sociedad civil. “Estamos condenados a ponernos de acuerdo si queremos un Paraguay desarrollado”.
Todos los sectores podemos contribuir en este proceso, pero existe un sector fundamental e insustituible: el político. Como muy bien lo decía el ex presidente del BID Enrique Iglesias. “no se puede tener una buena economía sin una buena política”. Y para tener una buena política necesitamos dos cosas: buenas instituciones y buenos políticos.
En lo institucional, desde hace años venimos repitiendo que con la actual constitución el Paraguay es casi ingobernable. Necesitamos un nuevo diseño que encuentre un equilibrio entre el respeto a nuestras libertades y derechos, pero sin afectar la capacidad de gobernar de nuestras autoridades.
En lo político, si queremos que las mejores personas entren y permanezcan en la política, necesitamos revalorizar el rol del político.
El filósofo colombiano Bernardo Toro repite siempre: “es mejor tener malos políticos que no tener políticos”. Los políticos son fundamentales e insustituibles en una sociedad, porque ellos son los únicos que administran las contradicciones que existen en la misma.
Pero una buena economía y una buena política, no van a ser posibles en democracia, si en el país no tenemos ciudadanos preocupados y comprometidos con los temas de la comunidad.
El contribuir en todos los aspectos que fueron mencionados, como ser: impulsar una estrategia de desarrollo económico equitativo e incluyente, apoyar y valorizar el rol de los políticos en la sociedad y ayudar a formar ciudadanía son la razón de ser de la Fundación Desarrollo en Democracia.
La construcción de ese nuevo Paraguay es nuestro sueño.