Escrito por: Alberto Acosta Garbarino En numerosas ocasiones hemos manifestado lo fundamental que es para el desarrollo de un país pequeño como el Paraguay su integración al mundo.
Pero esa integración tiene que ser pensada a partir de nuestra ubicación geográfica, de país sudamericano, mediterráneo y vecino del Brasil.
El Brasil es actualmente la mayor economía de América Latina y la décima del mundo, y a él nos unen importantes y conflictivos temas comunes: Itaipú, los brasiguayos, la triple frontera y el comercio de triangulación, solo por citar algunos ejemplos.
Para integrarnos “positivamente” con este gigantesco país, tenemos que conocerlo profundamente. Tenemos que conocer sus instituciones, conocer sus intereses, conocer sus problemas y conocer sus grupos de poder.
No tenemos que cometer el gran error de pensar que el Brasil es solamente su Gobierno Federal y su Presidente de la República.
El Brasil es también cada uno de sus Gobiernos Estaduales y Municipales, el Brasil es también su Poder Legislativo, donde el partido de gobierno tiene mayoría pero en “alianza” con otros partidos minoritarios.
El Brasil es también el conjunto de influyentes grupos de poder como por ejemplo: la FIESP, Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo, que nuclea a 133 gremios empresariales donde están las mayores empresas brasileras; o la CUT,
El Brasil es también el país más desigual del planeta, con un sur rico y un norte pobre, con un pequeño grupo de multimillonarios y con una inmensa población de más de 40 millones de personas que viven en la pobreza.
Este país lleno de contrastes, fue hasta hace poco tiempo una potencia de segunda clase, alineado a los grandes intereses estratégicos de Estados Unidos. Pero como consecuencia del crecimiento brasilero de los últimos años, esta situación ha ido cambiando y ahora el Brasil aspira a un protagonismo mayor en el nuevo “orden mundial”.
Para que el Paraguay pueda obtener ventajas de la vecindad con el Brasil, es fundamental entender este entramado de grandes intereses y de poderosas instituciones, para así organizar adecuadamente un sistema que le permita proteger y defender mejor sus legítimos intereses.
Este sistema debe comenzar en la capital política, Brasilia, teniendo una importante Embajada dotada con los mejores recursos humanos que podamos enviar. Pero en un país federal como el Brasil eso no es suficiente, tenemos además que contar con un importante lobby en la capital económica, San Paulo, y en los Estados vecinos de Paraná y Matto Grosso.
Lamentablemente nada de eso tenemos. No tenemos el lobby que necesitamos y nuestra Embajada en el Brasil no tiene embajador desde hace… dos años.
Y pensar que en estas condiciones estamos renegociando… Itaipú.
De esta situación el principal responsable es el Senado, donde la oposición ha bloqueado permanentemente el nombramiento de embajadores.
Pero es también responsabilidad del Ejecutivo el no presentar un candidato alternativo, al ver la fuerte oposición en el Senado al nombramiento de Jorge Lara Castro.
Esperemos que en el mes de marzo cuando se reanuden las sesiones del Congreso, podamos tener un embajador en el Brasil, pero no cualquiera, sino al mejor.
Porque el Brasil es fundamental para el desarrollo del Paraguay.