31.01.2010
Lugo, el Respeto y el Desarrollo

En los numerosos estudios sobre el desarrollo de los países, se han definido los diversos cambios que deben ser realizados para pasar de la pobreza a la riqueza.

Escrito por: Alberto Acosta Garbarino

En los numerosos estudios sobre el desarrollo de los países, se han definido los diversos cambios que deben ser realizados para pasar de la pobreza a la riqueza.  

Para algunos el principal cambio se debe hacer en el aspecto “económico”, para otros en el aspecto “institucional” y para una gran mayoría en el aspecto cultural, es decir, en los “valores” de sus ciudadanos.

Como ejemplo de la importancia de los “valores”, tenemos el desarrollo de las colonias mennonitas en el Chaco.

Ese desarrollo solamente fue posible gracias a los “valores” del trabajo duro, del ahorro, de la inversión, de la confianza y  del…respeto, de sus habitantes.

         En las sociedades desarrolladas posiblemente el “valor” más importante es el respeto. Respeto a las leyes, a las reglamentaciones, a las autoridades, y a los derechos de tercero.

 El respeto es el piso, es el “mínimo” necesario para la convivencia armónica en una sociedad, porque la libertad solamente es posible donde existe respeto.

Esta introducción me parece necesaria a la luz de las últimas actuaciones del gobierno de Fernando Lugo, especialmente en lo vinculado a la destitución “irrespetuosa” de importantes funcionarios de su gobierno.

El primero fue el Ministro de Industria y Comercio Martín Heisecke quien, estando en Europa en un viaje oficial, fue destituido telefónicamente por medio de una llamada del Jefe de Gabinete  Miguel Ángel López Perito.

El segundo fue el Ministro de Educación Horacio Galeano Perrone quien, estando en Caacupé en un acto público, se enteró de su destitución por un mensaje de texto que recibió en su celular.

Ahora ha sido el turno del Director General paraguayo de Itaipu Carlos Mateo Balmelli quien, estando en el Brasil en una reunión con parlamentarios brasileros, se ha enterado de su destitución por medio de una llamada telefónica del funcionario Miguel Rojas, secretario privado del presidente. 

Este tipo de despido, al comienzo fue tomado casi en broma por la sociedad, pero en este momento debido a la reiteración en el uso de este “método”, ya resulta inaceptable para aquellos que quieren “el cambio y un Paraguay desarrollado”. 

El uso de este “método” nos da varias pistas posibles del presidente que tenemos y ninguna de ellas son buenas para el país.

Una pista es que Lugo es simplemente una persona que no respeta la dignidad de la gente;  la otra pista es que es una persona cobarde que no se anima a decir las cosas de frente y la última es que es una persona sin los conocimientos  necesarios para dirigir una organización tan grande y compleja como es el Estado.

El saber atraer, motivar y retener personas valiosas es hoy en día una de las principales cualidades que debe tener un dirigente moderno, tanto en el sector privado como en el  público.

Dentro de estas cualidades se debe “saber despedir”, siendo duro con el problema (si existe) pero blando con la gente (respetuoso).

Es importante que el despedido se vaya bien, tanto por él como por los que se quedan y por los posibles nuevos candidatos a ser atraídos a la función pública.

¿Que persona de cierta valía va a aceptar colaborar con un gobierno como el de Lugo si sabe que puede ser humillado?  ¿Qué seguridad tienen sus actuales colaboradores? ¿Qué respeto y lealtad pueden tener hacia ese tipo de jefe?

Yo quisiera pensar, que tanta incompetencia es porque no ha aprendido aún el arte de gobernar.

Si eso es cierto, es fundamental que tanto el presidente como sus colaboradores más cercanos aprendan rápido, lo que han hecho es inaceptable y no se debería repetir en el futuro.

Por lo menos si queremos un país estable y en proceso de desarrollo.