27.06.2010
¿Paraguay un País Balsa? No se hunde ni levanta vuelo
En la presente semana estuvo de visita en el Paraguay el ex rector del INCAE de Costa Rica Roberto Artavia.
Escrito por: Alberto Acosta Garbarino

     

En la presente semana estuvo de visita en el Paraguay el ex rector del INCAE de Costa Rica Roberto Artavia.

 

Conversando con el Dr. Artavia, en un momento me dijo “los cambios en Costa Rica se hicieron cuando tocamos fondo y en el caso de ustedes veo que esto no va a ocurrir, porque el Paraguay parece un país balsa, nunca se hunde pero tampoco levanta vuelo”.

 

Esta expresión de “país balsa” me hizo reflexionar y repasando mentalmente nuestros últimos veinte años, llegué a la misma conclusión.

 

La explicación política, la encontré en que la estructura de poder dominada por el Partido Colorado, ha permanecido casi intacta a pesar de la caída de Stroessner en 1989 y la caída del mismo Partido Colorado en el 2008.

 

Con la derrota colorada,  muchos pensábamos que el estilo de hacer política iba a ser profundamente revisado y que se iba a iniciar una etapa de renovación y cambios en ese partido tan importante.

 

Pero la decepción es muy grande. Los colorados no hicieron ninguna autocrítica, no se renovaron y a pesar de eso…no se hundieron como muchos pensábamos.

 

Hoy tenemos nuevamente a los colorados presidiendo la Cámara de Diputados y de Senadores, y con enormes posibilidades de arrasar en las próximas elecciones municipales. En estas condiciones el Partido Colorado, es también un “partido balsa”, no se va a hundir pero tampoco nos va a elevar hacia el desarrollo.

 

La explicación económica de porqué nunca tocamos fondo, la encontré en el “culto a la estabilidad” y a la poca importancia que se le ha dado al crecimiento económico, a la generación de empleo y a la reducción de la pobreza, que también nos viene desde la época de Stroessner y que ha permanecido intacta en todos los gobiernos democráticos que le sucedieron.

 

Esto nos ha evitado tener grandes crisis económicas como la hiperinflación, el hiperendeudamiento, o el defualt de deudas, que fueron las que le hicieron “tocar fondo” a los países de la región, pero nos ha impedido avanzar en el desarrollo como sí lo hicieron algunos países de América Latina.

 

En lo económico somos un “país balsa”, no vamos a hundirnos pero tampoco vamos a levantar vuelo.

 

Con el triunfo de Lugo muchos pensamos que se podía iniciar un cambio en el Paraguay, pero la decepción también ha sido muy grande.

 

En lo político, especialmente los liberales, no han intentado cambiar la estructura de poder, simplemente están intentando controlar dicha estructura, cambiándole solamente el color. La estructura de poder está basada en el prebendarismo y en el clientelismo.

 

El ejemplo de esta afirmación lo encontramos en el año 2009, donde en medio de una crisis mundial, en medio de una sequia que redujo nuestro PIB en un 3,8%, en medio de la menor inflación de los últimos 40 años con apenas el 1,9%, el gobierno de Lugo incrementó los gastos salariales en un 18%.

 

Si nadie se anima a enfrentar y cambiar esta estructura de poder que nos gobierna desde hace más de 50 años, podremos cambiar gobiernos pero la situación no va a cambiar. Vamos a continuar creciendo en forma muy modesta, vamos a continuar teniendo problemas de empleo, vamos a continuar sufriendo de cada vez mayor inseguridad y vamos a ir viendo cómo lentamente nuestra sociedad se va desintegrando.

 

Nuestro caso es similar a la parábola de la “rana hervida”, a la cual si la ponen en una olla con agua fría que a fuego lento se va calentando hasta que hierva, la rana muere sin percibir los cambios de temperatura. Esa es la situación del Paraguay, nos estamos cocinando a fuego lento y no nos damos cuenta.

 

Si el Paraguay es un “país balsa” y nunca va a tocar fondo, solo nos queda usar la razón para darnos cuenta de ello y la valentía de nuestros líderes para iniciar un cambio, sin haber tocado fondo.