Escrito por: Manuel Ferreira Brusquetti En el marco de una crisis como la que estamos viviendo es fundamental comprender que aquellos de menores recursos son más vulnerables. Ensayar un apoyo a estos sectores implica conocer claramente las condiciones en las que funciona el mercado de trabajo de manera que las decisiones que se tomen sean adecuadas a las necesidades de la gente.
Según datos de la Dirección general de estadísticas encuestas y censos, 56 de cada 1000 trabajadores estaban sin trabajo a fines de 2007. Este indicador podría parecer bajo. Sin embargo, es preciso también considerar los datos de sub empleo, en cuyo caso en la misma encuesta encontramos que en este caso son 281 de cada 1.000 pobladores de esta tierra quienes tienen que recurrir a una estrategia de sobrevivencia como es el mercado informal. En total, un tercio de los paraguayos se encuentra embarcado en esta lucha por sobrevivir todos los días.
Pero la cosa no termina allí. Es fundamental considerar también la estructura de la ocupación en el país. Del total de trabajadores un 55% es cuentapropista, o lo que vulgarmente conocemos como una persona que vive de changas. Si sumamos las microempresas que son aquellas con menos de 5 empleados y los cuentapropistas, el número se eleva a un 76%. En otras palabras, tres cuartos de los trabajadores de este país son autoempleados o trabajan en empresas muy pequeñas. Por eso es que, a diferencia de países como Estados Unidos o Brasil, no verificamos grandes despidos como el proceso de ajuste de las empresas a la crisis.
La estrategia para encarar una crisis de una microempresa es distinta a la de una empresa grande. La gran mayoría de estas empresas son familiares por lo que no se despide a
Lo otro que hay que conocer es que el 62% de los trabajadores tienen menos de 7 años de estudio. Esto implica que no terminaron la primaria, por lo que su capacidad de leer, escribir y calcular, son sumamente limitadas. Estas capacidades son fundamentales para obtener un empleo formal o poder producir a nivel industrial, ya que un trabajador que las tenga será capaz de leer e interpretar instrucciones. Gran parte de nuestro retraso industrial está vinculado a esta incapacidad de nuestra población.
Por estas razones, es preciso que el empleo que se provea tenga ciertas características. En primer lugar, es preciso recomponer el consumo ya que la gente gasta menos cuando percibe que puede tener problemas de ingresos futuros. La resultante de esto es que las microempresa venden menos y se deterioran los ingresos de la población más pobre. Recomponer estas expectativas de empleo futuro es fundamental.
En segundo lugar, el tipo de empleo debe ser intensivo en mano de obra para que llegue a amplios sectores. Además el empleo ofrecido debe ser de nivel bajo para que ocupe a un mayor número de ciudadanos. La construcción, la confección, las inversiones a nivel local son algunos de los sectores que ofrecen este tipo de empleo.
Estas consideraciones son fundamentales a la hora de considerar, tanto nuestro futuro como economía como para enfrentar la crisis que hoy nos embarca.